Continuamos...


Solucionados los problemillas, (de momento, ya que no es lo mismo ganar una batalla, que la guerra), sigo con mi aventura internauta.

Hoy, uno de mis sublimes...

De hecho, el primero de todos...


Mi primer “sublime” fue Strawinsky, tal y como ya expliqué aquí… Tal vez, porque, como yo, algo de solfeo sabía, era el único capaz de medirlo, incluso como aún recuerda Juanlu, o como el otro día me decía Ramón, lo hacía a primera vista…
También fue ésta la primera partitura que poseí. (Una lástima que no esté libre, si no, ya sabéis que os la ofrecería).
Tenía 11 años… Ese año la Unió, llevaba la 2ª Parte al Certámen.

Y sin duda, era mi favorita.
Aprendí mucho solfeo con ella…
Y con el Solfeo de los Solfeos, claro… (Aviso, no os lo descargéis si no estáis preparados, hay que realmente haber estudiado para tomar ciertas decisiones, no como esos que presumen de haberlo hecho y jamás lo hicieron, allá vosotros...)
Os la dejo en una versión divertidísima que ya publiqué en su día.

Que la disfrutéis.










(Esta entrada estaba, está y estará dedicada siempre a Carlos Bosch, padrino de mi hijo)


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