La carrera de músico...



Una "tontería" y de las gordas, ¿para que nos vamos a engañar?…

Para empezar, la “carrera” de Música, es la más larga del mundo mundial. Lo era en el Plan 1941, lo era en el Plan 1966 (en mi opinión, el mejor, y bajo el que estudié), y lo sigue siendo bajo LOGSES y tonterías varias aplicadas a los niños, osea, nuestros Sistemas Educativos, Srs…

Porque, si, señores, es increíble la cantidad de sistemas educativos que hemos sufrido en España en 30 años… Más del triple que en los anteriores 150 años de Historia… Muy significativo ¿no?

Cuando cualquier LICENCIATURA dura 5 años y nuestra "carrera" ha sido de 9 a 11 en los planes antiguos, (eso si no repetías) y ahora mismo, 14 como mínimo, dando por supuesto que el “musiquillo-niño” en cuestión empieza en los planes actuales a estudiar música con 8 años de edad, (7, en mi caso), provoca como poco, una sonrisa el que algunos “intenten” equipararse a “nosotros, los músicos“…

Ser músico, ser artista, ser bailarín o dedicarte a cualquier disciplina artística requiere algo más que estudios… Pero es que además requiere muchos más años de “estudios oficiales” que cualquier otra “disciplina“… Y ahí están las Leyes Educativas para demostrarlo… Por no hablar de las “horas” que debes dedicar a tu instrumento para conseguir un mínimo dominio del mismo, día, tras día, semana, tras semana, mes, tras mes, y año, tras año, hasta el día de tu muerte… 

Para el artista, para el verdadero artista, no existe el descanso, todos los días de tu vida se consagrarán a tu arte…

Ahora bien, el estar más de 5 horas al día entregado al dominio de un instrumento, llámese violín, clarinete, trombón, flauta o “pito de la feria“, durante toda tu infancia, adolescencia y parte de tu edad adulta, NO ES MOTIVO para que se te considere nadie, eres un mero artista, un “bien social necesario“… (Me gustaría que cualquier médico que me atendiera hubiera dedicado tantas horas de su vida al estudio del organismo humano, como las que yo he dedicado a mi instrumento, o que cualquier profesional hubiera empleado las mismas, en adquirir conocimientos básicos para el desempeño de su labor).

Es curioso, releer los sucesivos prólogos del magnífico libro “MÚSICA Y SOCIEDAD“, con el que aprendí parte de la maravillosa Historia de la Música que sé, y algunas otras cosas…



Prólogo a la  Edición de 1976
Si tuviésemos que señalar un aspecto particularmente desastroso en la política cultural de los últimos 40 años, no dudaríamos un sólo instante: la Música. Y no ya la vida musical, en su conjunto, sino específicamente la educación musical. En cuanto a la enseñanza profesional, nos encontramos con esa singular Institución que son los Conservatorios, de cuya utilidad cultural nadie duda, pero cuya calificación académica permanece aún en el limbo de las previsiones todavía no cumplidas en nuestra Ley General de Educación. (sigue)…
Prólogo a la edición de 1978
Si algún tinte sombrío había en el anterior prólogo acerca de la educación musical, estos dos años transcurridos, no han venido sino a confirmarlo, vista la indiferencia (desdén, incluso) con que las autoridades académicas han distinguido la enseñanza de la música, sobre todo en la EGB y en el BUP.  (sigue)
Prólogo a la edición de 1980
Algo quieren vendernos. No se sabe muy bien si otra vez los bigotitos imperiales, la tercera guerra mundial o, más probablemente la miseria espiritual generalizada. Pero lo que parece seguro es que algo quieren vendernos. Narcotizados hasta la náusea por el simulacro de vida que nos han regalado a cambio de nuestra estupefacción, hemos ido dejándonos ganar por el miedo a la libertad; dentro de poco habrán conseguido que le tengamos miedo a la vida. Y a semejante pariodia de la existencia no le corresponde sino un sucedáneo de la cultura, y al cabo, toda la cosa pública queda convertida en una suerte de mojiganga por obra y gracia de los sumos sacerdotes de esa siniestra perversión que llamamos política… (sigue).


Lo realmente penoso, es darse cuenta de cuánto acertaron…




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